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sábado, mayo 18, 2024

Gianola y Disi en “El tenor”, una dupla eficaz para el humor

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Un tenor es reemplazado porque creen que ha muerto y aparecen dos Otelos que generan confusión y divertidos episodios. Buen producto porteño, bien dirigido; humor fino y un elenco que habla por sí mismo. Sorprendente: Gianola se inició con el drama

De corte comercial, la comedia de enredos “El tenor” suscita la diversión por los disparatados hechos que van sucediendo. ¿Quién es el tenor? Tito Merelli, italiano (Kraus) , quien llega a la casa de Henry (Disi), el productor, para actuar en el teatro pero resulta que es reemplazado por Max (Gianola) porque piensan que se ha muerto. En la obra entonces, aparecen dos Otelo y generan confusiones y divertidos episodios. A todo esto, las mujeres mueren por el tenor.

Con Fabián Gianola fue difícil conversar, lo hacíamos mientras se sacaba una foto o corriéndonos para que carguen la escenografía en el trailer. Además, tanto él como Emilio Disi – los últimos en retirarse del Teatro del Huerto– estaban solicitados por las cámaras. Todo esto transcurría pasada la medianoche de hoy, luego de la función que comenzó anoche 22, 15 y finalizó 23, 55.

Cuando Emilio Disi se paró en la esquina de Belgrano y Pueyrredón, los que conducían los autos le gritaban su nombre y lo saludaban. Salió serio del teatro y saludó a quienes lo esperaban para tomarse fotos. Se fue por Pueyrredón, al restaurante donde cenarían- como lo hicieron Melina Petriella, Cristina Alberó, Darío Lopilato, Mimí Ardú, Sabrina Rojas y Germán Kraus. Gran elenco, ¿verdad?

Con Fabián (entrecortado):

R: ¿Te importa la crítica? F: ¿Por qué lo decís? R: Voy a hacer una crítica. F: ¿Ah si? Esas cosas siempre importan un poco… R: La prensa generalmente te trata bien. F: La verdad que sí. R: ¿Cómo te va en la vida, sos feliz? F: Muy feliz, tengo una familia hermosa, dos hijos maravillosos… R: ¿Ganás bien haciendo teatro? F: A veces bien a veces mejor (se ríe). R: ¿Se puede saber cuánto ganás con esta comedia? F: Y medio que no (se ríe)… R: Hacen una dupla explosiva con Disi F: Tenemos buena química con Emilio, nos llevamos muy bien. Pero además, el texto está muy bien escrito, muy bien planteado. R: ¿Tenés una técnica para besar? (Interrupción) Por lo que te comés a besos a Melina… F: Y es que la tengo que besar… Alguien tiene que hacer el trabajo sucio. R: ¿Alguna vez lloraste? F: ¿En qué sentido lo decís? R: Como actor, como personaje… F: Yo empecé haciendo dramas, ese fue mi comienzo, sí, claro que lloré. Mis primeros trabajos fueron con el drama. (Le contesta a una mujer que se van mañana al mediodía – por hoy- que están en el Sheraton). R: ¿Te gusta el casino? F: ¡Si! (toma el celular para llamar a Lucas, quien lo conducirá al restaurante). R: ¿Sos fiel? F: Sí… ¿qué creías que te iba a contestar? R: No sé, nunca se sabe… (Se aleja simpático por Belgrano).

jpg_disi-2.jpgSinopsis: Década del 30 en Cleveland, Ohio. Es el décimo aniversario de la Ópera de la ciudad y el reconocido tenor italiano Tito Merelli, realiza una presentación para celebrarlo. La medicación para paliar sus excesos le impiden presentarse a la hora señalada y una serie de enredos y confusiones se llevan a cabo, en el intento de reemplazarlo.

El juego del doble

Un gran acierto compositivo del escritor Ken Ludwig, planteó el tema del Doble de un personaje para lograr el humor. Los iguales a su vez son diferentes porque uno habla italiano y el otro inventa; uno tiene talento y es famoso; el otro es atrevido y desconocido. A su vez, esto enriquece el tema de las relaciones de pareja. Magui (Melina Petriella) es la hija del productor y quiere tener un romance con el tenor. Sale con Max pero no está interesada en él. Cuando Max toma el lugar del tenor logra enamorar a Magui. A su vez el tenor está casado y adora a su esposa (Cristina Alberó), quien cree que Merelli le está siendo infiel. Corridas por el baño, el ropero, entradas y salidas, vuelven dinámica la obra y revuelven el espíritu de la risa.

Signos teatrales

La escenografía (Daniel Feijoo) es vistosa y completa el engranaje para las salidas y entradas de los personajes; es funcional y su atractivo pasa en que uno se mete en el espacio de un lujoso habitáculo en donde nos convertimos en espiones de lo que sucede en los cuartos y en el living. Estéticamente, combina con el género y con el vestuario (Mercedes Colombo) que no deja de ser adecuado para la ocasión de la presentación de una ópera. La música, no se oye ambientalmente; el tenor, los tenores, cantan y se mantiene el efecto del “como si”. La iluminación (Roberto Traferri) es típica de una comedia: mucha luz blanca, luz de ambiente. Pero no desentona para nada y uno se olvida que está viendo teatro. Hasta los elementos de utilería fueron cuidados y elegidos con precisión. Nada queda librado al azar. El ambiente creado redondea la época en la que se asienta la historia.

Actuación y dirección

Carlos Olivieri, quien realizó la dirección actoral de “Los productores” y “La jaula de las locas” , es el responsable de la puesta de la obra, que fue estrenada originalmente a mediados de los 80 por la compañía del británico Andrew Lloyd Weber. “El tenor” se estrenó en Buenos Aires en el teatro Metropolitan 1 (Corrientes 1343) pero en lugar de Emilio Disi estaba Rodolfo Ranni. Se mantuvo en cartelera este año durante la temporada de verano y recientemente, hasta iniciada la gira por el país que llevará al elenco hoy por Jujuy y luego por Tucumán.

Gianola luce elegante y serio cuando compone a Max; y farsesco, cuando hace del tenor y se embadurna la cara para ser Otelo-otro personaje dentro del personaje-; sus variaciones sacan a relucir la ductilidad del actor para la comedia. Nunca igual, cambiante, entonado, rico en sus juegos interpretativos. Mantiene la expectativa en forma constante y la obra no pierde el ritmo en ningún momento. No hay baches ni actorales ni textuales.

German Kraus es Tito Merelli, llega a casa de Henry como un gran artista y luego se ve metido en conflictos extraños de los que no ha sido causante- salvo por los desarreglos físicos que ostenta- y luego tiene una performance que lo saca de su gesto sobrio para desbordarlo en actitudes cómicas. Lo hace bien, creíble y natural a su personaje, no se fuerza el idioma italiano y convence absolutamente en su papel.

Emilio Disi, el productor, tiene intervenciones artísticas logradas y su combinación con Gianola elevan el nivel humorístico-actoral de esta puesta. Henry logra convencer a Max de hacerse pasar por el tenor y mantiene una complicidad elemental en el desarrollo del argumento.

Alberó le agrega una cuota de glamour; y Petriella, de frescura. Lopilato (el botón), Ardú (Julia) y Rojas (la cantante), suman a esta dosis de trabajo artístico bien condimentado en la comedia. Mimí Ardú es una gran actriz y lo demuestra muy bien a pesar de su papel de reparto. Sabrina Rojas aparece bella y Melina también, pero destacan sus cualidades actorales.

La comedia es un buen producto porteño y el humor es fino; el elenco habla por sí mismo pero además, estuvo bien dirigido.

– Con producción de Javier Faroni

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