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jueves, octubre 1, 2020

Gracias por ese fuego: un libro, la Quebrada del Toro

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Estudiantes de antropología de la Unsa recogieron testimonios de una cultura ancestral que perdura -y se modifica- no muy lejos de la ciudad de Salta. Hacia allí partieron hoy a llevarles el libro a sus pobladores porque -explican- es de ellos.

Memorias de la Quebrada del Toro, San Bernardo de las Zorras y el Rosal es un libro -con láminas fotográficas a color de paisajes y moradores- editado por Eunsa, la Editorial de la Universidad Nacional de Salta, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria.

Estas “Memorias” son el fruto del proyecto generado dentro de la Escuela de Antropología “Mirando el pasado, pensando el futuro”, que se desarrolló a lo largo de dos años y medio en las comunidades San Bernardo de las Zorras y El Rosal, de la Quebrada del Toro.

Los autores: Norma Naharro (coordinadora), Gretel Echazú, Mariana Ilarri, Luz Pastrana, Paolo Sanguineti, Mario Raspa, Daniel Yazlle y Florencia Soraire.

Se trata de una compilación de relatos de personas que viven en esas dos localidades de la Quebrada del Toro con vistas a la recuperación y el registro de las vivencias y costumbres de los pobladores.

Los temas: El ayer y el hoy; los lugares de los antiguos; el ferrocarril; las minas; las vueltas de la vida; cómo producimos; criarnos y curarnos; las fiestas; la escuela; otras cosas que pasan; historia de la recuperación de historias.

El equipo de jóvenes universitarios se trasladarán hoy sábado hacia las comunidades de San Bernardo de las Zorras y el Rosal para entregar el libro a las personas de esas comunidades.

Así se cierra el ciclo de presentaciones de la obra, que se realizó en el Complejo de Bibilotecas de la Provincia y en la sede de la Universidad Nacional de Salta.

La entrega de ejemplares en las comunidades de la Quebrada del Toro se hace en el marco de un festejo en el que los investigadores de la Unsa compartirán una jornada comunitaria con quienes son considerados por los autores del trabajo como “los verdaderos co-autores” de la obra.

Tan cerca y tan lejos…

“A partir de Campo Quijano y hasta Puerta Tastil se extiende la Quebrada del Toro, donde aparecen diversos pueblos, parajes y yacimientos arqueológicos muy particulares; en los 59 kilómetros de esta Quebrada el Río Blanco bordea el camino, cruzándolo varias veces por debajo de vados, y por ello en época de lluvias transitar este camino es muy dificultoso”, dice el portal de la cámara de diputados, tomando como fuente la página www.guianoroeste.com.ar.

Si consideramos que Quijano, al pie de la Quebrada del Toro, es un pueblo que está a apenas unos 30 km de la capital de la provincia -ciudad que cuenta hoy con cerca de 700 mil habitantes- vemos que las comunidades donde trabajaron los antropólogos están muy cerca geográficamente de la cultura urbana en su grado más extremo a nivel provincial (si bien para llegar a ellas hay dificultades y no son de fácil acceso). Pero son parte de un universo cultural muy distinto al de nuestra cotidianidad citadina: un mundo que pendula entre la continuidad de lo ancestral y la erosión y modificación de costumbres, creencias y forma de vida.

jpg_NinoQuebradadelToro.jpg¿Cómo, por qué y para qué vamos a interesarnos por la forma de vida de esas comunidades y los recuerdos y experiencias de sus moradores?

Los jóvenes estudiosos de la Unsa nos explican:

“La memoria es la huella de lo sucedido, que le da sentido al presente. Existe en el lugar donde se mezclan los recuerdos personales y las vivencias colectivas. Se transforma con el tiempo y toma un color particular en la voz de cada persona…

Este libro es una compilación de distintas vivencias que tienen lugar en la Quebrada del Toro, en las comunidades de San Bernardo de las Zorras y El Rosal”.

Esas pequeñas historias de vida que fueron contadas por las personas del lugar desde su cotidianidad y recuperadas por un equipo de estudiantes de la Universidad Nacional de Salta tienen un valor que va más allá de lo académico y lo científico y tocan lo humano y lo cultural; porque son parte de ese cosmos desconocido que conforma la Provincia, una realidad propia y a la vez extraña que a menudo olvidamos o ignoramos.

Algunos testimonios:

“Ahora la juventud ha cambiado, igual ha cambiado el tiempo. Ahora ha dejado de llover mucho, los cerros eran nevados todos”. Elisa Lamas (San Bernardo).

“Antes no había apuro, la gente… todos sabían, no va a decir que estaban preguntando qué falta. No hay ya toda esa gente de edad de aquí, por lo menos ya no están, otros se han ido a Salta a vivir, los hijos los han llevado. Aquí esa señora Clara de acá abajo. Ella todavía está, doña Juana, más abajo. Ellos han sido buenos cantores, ella era coplista cantora, ahí está don Luis. No hay gente por allá, hay otros jóvenes. Esos no saben nada… así han hecho aquí… canten, canten, den vuelta al corral, despachen la hacienda… nadie quiere cantar nada, quieren tar machado pa cantar, pero cuando hay voluntad y sanito ya se canta…” Anacleta Siñanis (El Rosal).

“La gente tiene la costumbre de guardar las patitas de cabra, las patitas de vaca, cabezas. Las hacen hervir, hacen picante. También hacen hervir mazorca y después todo lo que se cosecha en la tierra, papa, habas, maíz.

Para la siembra se convida, un poco de gaseosa, un poco de vino, o en ocasiones comidas.

Igual, cuando nosotros vamos a los cerros, en la Apacheta hacemos lo mismo. Se da agua, se descansa un poco y como de costumbre siempre dicen los abuelos, cuando uno va a dar de comer se trae una piedrita de otros lado, y la pone en la Apacheta…. ., y eso se hace siempre…”
Hugo Vilca (San Bernardo)

“Mucho más retirados somos entre vecinos, antes se llegábamos por cualquier cosa o sino ya se venía el otro para acá por alguna cosa. Pero ahora no. Ya se la aguantamos, parece que ya somos una gente más dura, más caprichosa…” Anacleta Siñanis (El Rosal).

“…Antes plantábamos flores, claveles, estatí. Lo trabajabamos con mis hermanas. También plantábamos habas y las llevábamos en carro hasta Puerta de Tastil, ahí había una estación grande. Vendíamos seiscientos kilos.

Ahora es triste, se fueron yendo o muriendo todos. Ya no hay jóvenes, los jóvenes se van. Yo no me voy para no dejar botando la finca y por mi padre, que está enterrado en el cementario de San Bernardo. El murió en el cincuenta y tres, cuando (yo) tenía 13 años….” Melanio Choque (San Bernardo).

jpg_libro_Quebrada.jpgGracias por este libro, gracias por esos universos que allí confluyen -el de los antropólogos de la Unsa y el de los pobladores de San Bernardo de las Zorras y El Rosal-, gracias Gretel, gracias Norma, gracias Mariana, gracias Luz, gracias Paolo, gracias Mario, gracias Daniel, gracias Florencia, gracias Hugo, gracias Elisa, gracias Anacleta, gracias Melanio… Gracias por todo ese fuego vital , y desde Salta 21 sólo pedimos esto: que, a pesar de todo, nunca, nunca se apague!

1 COMENTARIO

  1. Gracias por ese fuego: un libro, la Quebrada del Toro
    Los antropòlogos tienen ese fuego, siempre buscando, investigando, interesàndose por historias de historias tan increìblemente cercanas y desconocidas. Siento una profunda admiraciòn por todos ellos. Gracias por la nota Milucho!

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