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jueves, octubre 1, 2020

La vida frente a la pantalla

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Cien chicos de 14 años urbanos y otros cien rurales contaron cómo es un día de sus vidas en relación con la comunicación y los medios e Internet. El estudio del Ministerio de Educación muestra el grado “vital” de ese vínculo en los adolescentes.

“Soy adicto a cada dos minutos revisar si hay algo en el celular. Creo que sin TV moriría y ni hablar sin Internet”, dice Valentino, un chico de 14 años, de una escuela pública del barrio porteño de Palermo.

“Los medios me hacen sentir más contento. Pero no están todo el tiempo en mi vida”, aclara Andrés, de la misma edad, que vive en Capayán, un pequeño pueblo rural de menos de dos mil habitantes del sudoeste de Catamarca.

Los dos adolescentes van a 2º año del secundario y dieron su testimonio para una investigación cualitativa que llevó adelante el Ministerio de Educación con el objetivo de indagar para qué usan los medios e Internet un día cualquiera, chicos y chicas de la misma edad pero de entornos educativos completamente distintos.

El estudio reveló que “para los pibes urbanos los medios y las tecnologías ocupan un lugar ‘fundamental’, ‘vital’ e ‘imprescindible’ y sin ellos sentirían un vacío enorme”, “no sabrían qué hacer” o “se morirían”.

Mientras que para los otros jovencitos, de un entorno rural, “son importantes pero no atraviesan sus vidas”, explicó a Página/12 Roxana Morduchowicz, directora del Programa Escuela y Medios.

El celular es el medio que más utilizan (todos, en el caso de la escuela porteña, un 85 por ciento, en la del norte argentino). Como dato preocupante, apuntó la especialista, surge que tanto unos como otros usan los pantallas “en soledad”, sin tener cerca a sus padres para poder consultarlos en caso de que se enfrenten a alguna situación de riesgo, sobre todo durante la navegación en Internet o mientras chatean.

Los principales resultados de la investigación fueron ayer dados a conocer por el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y Morduchowicz.

Todos los adolescentes viven en un mundo de pantallas. Los medios gráficos (libros, diarios, revistas) aparecen más relegados.

– No pasan un solo día sin usar los medios e Internet. Y atraviesan todos los aspectos de sus vidas.

– El celular es –en poco tiempo– el medio que más creció en la población adolescente. Se presenta como que en el futuro podría ser pantalla única entre adolescentes.

– El lugar que –según los propios adolescentes– ocupan los medios en sus vidas es –en sus palabras– “vital”, “fundamental”, “imprescindible”.

En el estudio “Un día con los medios e Internet” participó casi un centenar de alumnos y alumnas de una escuela pública de Palermo –cuyos padres son profesionales– y la misma cantidad de estudiantes de un colegio también público de Capayán, a unos 30 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca, todos de 14 años. Se les pidió que escribieran un diario personal sobre cómo usaron los medios e Internet el día anterior, es decir, el lunes 19 de abril. El mismo día para los dos grupos.

“Redactaron textos con sus propias palabras, y ahí reside la riqueza de los resultados: que son los propios chicos los que hablan de su relación con los medios e Internet”, destacó Morduchowicz, a cargo del estudio.

Los chicos y las chicas contaron qué sienten cuando usan los medios e Internet. Pero también cómo se imaginan un día sin poder utilizarlos.

Además, dieron cuenta de si sus padres estaban presentes o no cuando ellos los usan y pusieron en palabras qué es lo que más valoran.

La principal diferencia entre los dos grupos es que los estudiantes urbanos eligen tres pantallas: tele, celular e Internet. “Viven en una cultura visual”, enfatizó Morduchowicz.

En cambio, los adolescentes rurales usan dos: tele y celular. La conectividad a Internet en Capayán es muy limitada, aclaró la especialista.

En el caso de los porteños, sólo el 10 por ciento manifestó que el día anterior había usado MP3, MP4 y Ipod.

Para los chicos de Capayán, fueron tecnologías ausentes en su jornada. Tampoco accedieron a un DVD.

Un 20 por ciento de los chicos de Palermo contó que vio una película a través de esa tecnología.

Con respecto al uso de libros, en la escuela catamarqueña un 25 por ciento de los estudiantes dijo que había leído, pero textos escolares, y un 30 por ciento en el caso de sus pares de Palermo: entre ellos sólo un 5 por ciento dijo que lo había hecho por placer.

En cuanto a los diarios, un 20 por ciento de los chicos porteños y apenas un 5 por ciento de los de Capayán dijeron que los habían leído.

“El celular es muy importante para mí, porque puedo comunicarme con mis amigos donde estén”, describió Silvana, de Capayán. Otros compañeros de escuela dijeron: “Los medios me hacen sentir más contento. Pero no están todo el tiempo en mi vida” (Andrés); “Los medios me entretienen y me comunican. A veces ocupan un lugar importante. Me gusta usar mi celular porque me comunico con todos. Me acuerdo lo contenta que estaba cuando recibí mi primer celular” (Jessica); “Usé la televisión para mirar la novela. Me gusta mucho la tele. Y hablé con mis amigas de la novela” (Débora).

Duermen con el aparato bajo la almohada

Algunas de las frases de los chicos porteños fueron: “Cuando uso los medios me siento en compañía y entretenida. Me siento contenta y feliz” (Bárbara); “Los medios están todo el tiempo. Sin ellos sentiría un vacío interior. Para muchos de no-sotros es uno de los mejores entretenimientos” (Rodrigo); “Los medios son muy importantes en mi vida porque, con solo apretar unos botones, puedo mantenerme comunicada las 24 horas” (María Sol).

–¿Qué hallazgos la sorprendieron? -–le preguntó Página/12 a Morduchowicz.

–Me sorprendió cómo hablan los pibes sobre su relación con los medios e Internet: “me muero” si no puedo usarlos, “soy adicto”. Algunos, incluso, usan la palabra feliz o “me hace ‘libre y seguro’” para describir su vínculo con el celular y duermen con el aparato debajo de la almohada para estar siempre disponibles por si un amigo los quiere ubicar. A un adulto, en cambio, el celular lo ata, porque los pueden llamar desde el trabajo, por ejemplo. Por otra parte, la investigación nos confirmó cuáles consumos culturales no están tan presentes en los chicos. Lo que nos da la pauta de que tenemos que trabajar desde el ministerio para reforzarlos como la presencia de revistas, de diarios, de libros, para que tengan más contacto con el mundo gráfico. Queda claro que en cuanto el acceso a Internet sea más fácil, el celular va a devenir en pantalla única porque cumple con todas las funciones que ellos valoran, los entretiene, los comunica y les permite escuchar música. Lo que nos tiene que preocupar a todos es que usan los medios e Internet en soledad. No tienen con quién hablar de lo que hacen o si se llegaran a enfrentar con situaciones de riesgo. Si un chico de 14 años le dice a su mamá o a su papá que a la salida de la escuela se va a juntar con unos amigos, le preguntan con quiénes irá. Pero son muy pocos los padres que les preguntan con quiénes chatean o en qué foros se metieron. En la vida real, estamos más preocupados por sus vínculos, pero no demostramos el mismo interés en su vida virtual.

– Página 12

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