Entre septiembre y diciembre de 2008 estuve a cargo del Laboratorio de Dramaturgia organizado por la representación Salta del INT, cuyo objetivo fue promover la escritura de obras propias de dramaturgos de la región.
Durante los meses de duración del Laboratorio tuvimos cinco encuentros intensivos de fin de semana mÔs un encuentro final en el que se presentaron fragmentos de las obras escritas en formato semi-montado.
La continuidad en el tiempo
– 1. MetĆ”fora y metonimia
La primera: plantar una semilla.
La segunda: contacto e intermitencia.
– 2. AntimetĆ”fora
Se elige una figura representativa de un medio teatral ācentralā, viene a Salta a dar un seminario intensivo de cuatro dĆas, nos anotamos, nos juntamos, nos iluminamos, nos entusiasmamos. La semilla de la dramaturgia, supuestamente, ha sido plantada. La lluvia y el viento dirĆ”n que sucede. Esto deberĆa ser diferente, deberĆa funcionar de otro modo.
– 3. Un poco mĆ”s de tiempo
El objetivo explĆcito en la propuesta de Cristina Idiarte, representante provincial del INT, fue promover la producción de obras propias de dramaturgos de la región. La idea, en su aspecto clĆ”sico, consistĆa en convocar figuras representativas de otros medios teatrales āBuenos Aires, Córdoba, TucumĆ”nā para fecundar el campo. Hasta allĆ, lo clĆ”sico. Pero lo diferente estuvo en el tiempo: no se trató de un seminario intensivo de cuatro dĆas sino de un ālaboratorioā de tres meses, que a su vez podrĆ” volver a desplegarse en mĆ”s etapas, con otros coordinadores o participantes, a lo largo de los aƱos.
– 4. Contacto e intermitencia
Algo funciona entonces de otro modo. No es la metĆ”fora de la semilla, que cae en tierra fĆ©rtil y da fruto, sino la mĆ”s prosaica, mĆ”s productiva, mĆ”s metonĆmica idea del vĆnculo: establecer una relación āun seguimientoā sin perder la distancia, el aire, la diferencia.
Propios y extraƱos
Pero entonces, Āæpara quĆ© me llamarĆan a mĆ?
Me pareció que para que lo āpropioā tuviera el suficiente grado de extraƱamiento, tendrĆa que provenir de un bonito y kartuniano par fantĆ”stico . Esta intuición finalmente cobró forma en la convocatoria (cito):
āEl punto de partida serĆ” doble ālas dos puntas de un arco que pueda tensar la cuerda de la escrituraā: en un extremo, la evocación e indagación de la vivencia personal, ese magma de imĆ”genes y textos indiscutiblemente propios. En el otro, la deconstrucción y utilización de textos ajenos: la āapropiaciónā de los elementos fĆ©rtiles de la escritura de otro, que siempre fecundan la propia.ā
En fin: lo propio como lo personal, el mundo privado, la vivencia (indiscutiblemente Ćŗnica). Y lo propio como apropiación, como mirada propia de aquello que estĆ” fuera (es decir, casi todo). La idea fue, en sĆntesis, vaciar una forma ajena y volcar en ella el magma informe de las imĆ”genes propias. La forma ajena apenas puede contener un magma hiriviente sin deformarse. Lo deforme extraƱarĆ” a su vez lo remanido, lo mismo de siempre, aquello que siempre retorna y que āya me sĆ©ā. Lo redescubro, no lo abarco, y deviene dramaturgia.
Recuerdo y forma
Volcando la intuición a una prĆ”ctica, les pedĆ a los participantes la redacción āprevia al primer encuentroā de un texto personal de contenido autobiogrĆ”fico en el que se describiera una situación de la historia personal que por el algĆŗn motivo les interesara. El hecho debĆa tener cierta antigüedad y debĆa incluir, en lo posible, sentimientos, sensaciones fĆsicas, imĆ”genes, colores, sabores, olores, dolores. DebĆa tener mĆ”s de un personaje.
AdemĆ”s de esa escritura, les pedĆ que eligieran una obra breve (digamos de no mĆ”s de media hora de duración) que les gustara especialmente. PodĆa ser de cualquier autor (excepto del mismo participante), de cualquier Ć©poca, lugar y gĆ©nero teatral.
La idea era, entonces, partir de dos textos concretos que tuvieran algo excepcionalmente propio: las imÔgenes propias en el mÔximo exponente de un texto de la identidad, el relato del recuerdo. Y aquella cosa de otro que a mà me gusta y por eso la elijo, porque me gusta. A secas.
La razón del gusto es tan inasible, lo sabemos, que equivale a lo irracional, a la sinrazón, al mero deseo. A secas.
Proceda
El procedimiento: partir de la imagen personal y bisociarla con algunos elementos de la estructura ajena. Lo que prƔcticamente no quiere decir nada, y no significa nada, hasta que se torna prƔctica.
Vaciar la estructura de la obra que nos gusta, observar, guiados por el gusto, por el deseo, cómo opera esa obra de otro, qué construye, cómo procede. Extirparle los órganos, vaciar la cÔscara, abstraer un modo, un tono, una forma, un rasgo. Indagar nuestra imagen autobiogrÔfica, intentar vincular algún rasgo, algún organo, alguna forma, algún tono de esa imagen, de ese color, de esa sensorialidad con lo que anda dando vueltas, pesando en el aire, de la forma ajena apropiada.
Todo el primer encuentro, intensivo, se trató de esto. Una presentación de estas imÔgenes, un intento de tomar rasgos formales de la obra ajena, descomponer y componer con las imÔgenes, intuir alguna escena, algún momento, algún movimiento que tenga el potencial de devenir, con el tiempo, obra.
Exposición
El tiempo obró en el desarrollo de las obras. Los siguientes cuatro encuentros fueron de segumiento de la escritura. Los procesos, organizados a partir de indĆ©nticas premisas, fueron ācomo era de esperarse- completamente diferentes. Hubo quien escribió la obra entera entre el primer y el segundo encuentro, hubo quien lo hizo paulatinamente, a lo largo de los cinco, hubo quien descubrió su obra potencial en el segundo, en el tercer encuentro, y quien sólo descubrió algunas escenas y el deseo de perseguir el resto. A principios de diciembre se realizó el semimontado.
La presentación de un resultado, aunque sea parcial, aunque sea fragmentario, le imprime a la laxitud y al merodeo habitual de la búsqueda el rigor de cierta urgencia que lo beneficia. Por supuesto, la lectura de una escena no implica la producción de la obra, pero sà implica un punto de condensación, un objetivo y, sobre todo, una instancia de contacto con el verdadero fin de la dramaturgia que nos propusimos, que es su contacto con el público.
Para el Semimontado cada dramaturgo eligió una escena, un director, actores, y una figura representativa que leyera previamente el material y escribiera un prólogo.
MĆ”s allĆ” de los hallazgos, las virtudes o los defectos de cada texto (o cada propuesta, o cada fragmento), la profunda diversidad de los resultados da cuenta suficiente, a mi juicio, del concepto de lo āpropioā como algo consolidado en la experiencia: la apropiación personal de un universo orgĆ”nico de imĆ”genes en una dramaturgia.
SOBRE LOS MANCOS DEL ESPANTO
Los participantes del laboratorio, hacia el final de los encuentros y en vistas de la organización del Semimontado, decidieron formar un grupo: Los mancos del espanto. A modo de agradecimiento por la calidez y calidad de los encuentros, unas palabras sobre cada Manco según su obra:
Miriam DĆaz partió de un aspecto sutilmente formal de la lectura de El Amante , de Harold Pinter, y escribió, quizĆ”s, las imĆ”genes mĆ”s inquietantes del laboratorio, que sólo puedo mencionar un poco deformadas y reescritas por mi recuerdo: los piecitos de una niƱa manchados (o dibujados) en sangre. El recuerdo del que partió tenĆa toda la belleza de la infancia y la lejanĆa.
Claudia Oliver leyó PapĆ” Querido de AĆda Bortnik e imaginó un reencuentro de hermanas y madre alrededor del padre muerto. La presentación iba y venĆa entre dos tiempos, el tiempo del duelo y el tiempo de la vida.
De la lectura de un monólogo de CĆ©sar Brie y la imagen de un haz de luz que la conectó por primera vez con la actuación, Romina Apaza MarĆa construyó rĆ”pidamente (entre el primer y el segundo encuentro) su Deflagración . Igualmente precoz, Juan Carlos Sarapura āel rĆ”pidoā escribió una sorprendente obra breve en la que se derrumba paso a paso aquello que el espectador asume tranquilamente como evidencia.
Si quisiera lo harĆa . No sólo quiso, sino que lo hizo varias veces: Carolina BeltrĆ”n parte de una forma literaria (un cuento de Fontanarrosa) y escribe varias veces, y en distintas claves, los sucesivos borradores de una obra que siempre da mĆ”s de una versión de lo que nunca es lo mismo.
En la escena semimontada de La persistencia de las hormigas , de Cristina Idiarte, actuó su hija Zoe, de siete aƱos. La Ćntima obra es sobre la infancia, sobre la imaginación y, desde mi punto de vista, sobre los modos de conjurar el miedo.
Para Teresa Abdala, y sobre todo para Miguel Carrizo, el laboratorio tuvo también el sabor de las primeras experiencias. Miguel escribe Tres de corazones , en cuya composición de algún modo, participamos todos. Teresa escribe el borrador de Te muestro el cielo en ritual de conmemoración de una (o muchas) muertes.
Hilda GuzmĆ”n de Kubiak solĆa firmar Hilda G. de Kubiak, pero por esta vez fue Hilda GuzmĆ”n de K. El patio surge de un ejercicio complementario que, como tantas veces sucede, concuerda con nuestra imaginación y nos permite descubrir, donde no lo habĆamos previsto, aquello que querĆamos. Las viejitas evocadas āo quizĆ”s invocadasā son una invitación al encantamiento.
La obra de GermÔn Tolaba, Conejito , exhibe el universo de imÔgenes mÔs corrosivas del conjunto de los Mancos. Destila rasgos formales de Súbitamente el último verano , de Tenessee Williams, y los somete a la presión de un mundo terrible, casi obsceno, personal y profundamente poético.
Por Ćŗltimo, una Mención especial (mención de honor) para Los bucles de Casimira . Dicen los que conocen la dramaturgia de Romina ChĆ”vez DĆaz que la obra que produjo en el laboratorio es muy diferente de sus otras obras. Yo, que no leĆ ni vi sus otras obras, sólo puedo hablar de su metódica elaboración y de su potente irreverencia. Y de la desopilante, perdurable imagen final, la intuida procesión de una especie de virgen patriótica, que lleva para mĆ toda la esencia de la región que nunca nombra, y que de todos modo evoca.
– Ignacio Apolo ājunio de 2009 – Puiblicado en Revista Picadero NĀŗ 23 del INT
– Fuente: Picadero
– Notas relacionadas:
Los Mancos del Espanto: hacia el ciclo de teatro semimontado
http://salta21.com/Los-Mancos-del-Espanto-hacia-el.html
«Los Mancos del espanto» presentaron el teatro semimontado
http://salta21.com/Los-Mancos-del-espanto-presentaron.html