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domingo, septiembre 27, 2020

Merecido aplauso para la Mª Yeny Delgado

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Teatro del desencanto en dos obras salteñas

Ninfa, de corte experimental, estrenada el 3 de marzo por el grupo Kurlis Garlan recuerda a esa suerte de nihilismo en la que el hombre es un puente, la producción de un movimiento circular que no conduce a ninguna meta más que a la superación por la superación misma. Globo, estrenada en la misma sala el 4 por el Grupo Santa Rita de Rosario de Lerma, produce ese aire de frivolidad ante la muerte pero deja una luz de esperanza hacia el sentimiento del amor. Aquí, un breve comentario crítico y reflexivo del teatro que se ve en Salta apenas inicia el año, una manera de pintar la humanidad presa de falta de valores. El próximo fin de semana, los salteños podrán asistir a ambas obras en la Sala Mecano de Casa de la Cultura y sacar sus propias conclusiones

Los anuncios previos de este concierto, indicaban que el director iba a ser el Mº Jorge Lhez. Razones particulares le impidieron hacerlo y por tanto la directora asistente, la Mª Yeni Delgado con un lapso previo muy corto, aceptó dirigirlo. Al final recibió una merecida ovación, muchos reconociendo el esfuerzo intelectual y artístico, muchos por el desarrollo musical escuchado.

Salta, viernes 19 de agosto de 2016. Teatro Provincial. Orquesta Sinfónica de Salta. Directora Asistente Maestra Yeny Delgado. Sinfonía nº 2 en Re Mayor op. 36 de Ludwig van Beethoven (1770-1827). Vitrales de Iglesia (Cuatro Impresiones para orquesta) de Ottorino Respighi (1879-1936).

La construcción de la segunda sinfonía de uno de los más grandes compositores europeos, estuvo llena de idas y venidas: interrupciones por la escritura de otras obras que significaban ingresos económicos, teatros ocupados por diferentes presentaciones, etc. a lo que se agrega que Beethoven llevaba casi un lustro conociendo la enfermedad auditiva que se agravaba lentamente. No obstante su estilo de carácter abstracto, o sea nada descriptivo sino centrando su belleza en el ámbito sonoro casi con exclusividad, tal como se usaba en el clasicismo, el autor escribe un texto musical como una pintura más bien optimista. Es la época en que fue a vivir a Heiligenstadt, pequeño pueblo no muy lejano de Viena y ubicado después de Grinzing, lugar al que concurren hasta hoy, no pocos vieneses a divertirse con amigos luego de su jornada laboral. Es el tiempo en el cual escribe la famosa carta a sus hermanos donde habla por primera vez de su sordera incipiente.

La segunda sinfonía carece de dramaticidades y tiene un “allegro” aún mozartiano, un “larghetto” de sostenida rítmica, un vivaz “scherzo” reemplazando el acostumbrado minué para terminar con otro “allegro” de expresiva vitalidad. La conductora la conoce, está en su repertorio y su discurso fue convincente.

A continuación apareció la musicalidad de la Mª Delgado. Tuvo muy poco tiempo para estudiar y ensayar la obra de Respighi estrenada en nuestra ciudad el año pasado bajo otra batuta. El compositor, uno de los más importantes de Italia en la primera mitad del siglo XX, fue discípulo, entre otros, de Nikolai Rimsky-Korsakov con quien aprendió a mostrar con colorido, con combinaciones instrumentales, los timbres adecuados que intentan describir alguna impresión recogida por sus sentidos. Este es uno de los casos emblemáticos. Los cuatro Vitrales de Iglesia fueron un vehículo espléndido para abrir sensorialmente su modo de contarle a los oyentes formas, colores, significados, lenguaje de quienes desarrollaron esos momentos especiales de la liturgia cristiana. “La Huida de Egipto” es un maravilloso vitral ubicado en la capilla de los Escrovegni descripta como si fuera un canto gregoriano, pero con un lenguaje moderno; “San Miguel Arcángel” con un brillante solo de la notable trompeta de Rubén Albano; “El maitín de Santa Clara”, rezo del alba cargado de espiritualidad cuyo carácter es obtenido a través de las campanas de Milagros Bosso Galli o el trío de flautas integrado por Santiago Clemenz, Julio César Quinteros y Cecilia Borzone, hasta llegar al espectacular ”San Gregorio el Grande”, uno de los cuatro padres en los que se asienta la actual Iglesia Latina que entre muchas otras decisiones, ordenó la música litúrgica generando lo que hoy se conoce como “canto llano” o “canto gregoriano”.

Otro concierto con atractivo programa y con avatares superados por una buena batuta.

– Foto de portada tomada del Facebook de la Directora

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