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jueves, enero 21, 2021

Rolando Pardo exhibió “La redada” durante el juicio a Bussi

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El último encuentro con Rolando Pardo, director-guionista-intérprete y productor, me dejó una imagen potente acerca de su cine, su trabajo y su proyección artística. Fue en marzo de este año, antes de su partida hacia New York. En esta oportunidad me produjo la sensación de estar de alguna manera, junto a la historia. Espectador del juicio a Bussi, realizador del largometraje “La redada”, cuenta su vivencia personal con el genocida, desde el cine y desde la vida.

¿Cómo viste a Tucumán?

– Es una sociedad dividida. Y se vio en el juicio contra Bussi: a la izquierda estaba la prensa, la gente, los vecinos y muchos “troscos”. A la derecha, los bussistas que gritaban ¡viva la patria!, ¡viva Bussi! La gente enloqueció cuando lo mandaron a la casa, les daban palos a los gendarmes sobre los escudos, protestaba y tiraba piedras hasta que la reprimieron con gases. Bussi debería estar en la cárcel pero yo creo que “la sociedad lo condenó”. Los vecinos que antes convivían armoniosamente con él, lo declararon persona no grata. Algo comenzó a cambiar. Este tipo tiene 600 causas pero lo condenaron por una: la de la muerte del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse. Tucumán y Córdoba fueron los dos centros más grandes de Detención donde se dieron las atrocidades mayores.

¿Cómo fue que pasaron “La redada” en Tucumán?

– Me invitó la gente de la Secretaría de Derechos Humanos de Buenos Aires y de Tucumán, esto es lo que me gusta del gobierno de Kirchner, la política sobre los derechos humanos. Daniel Posse, el Secretario de Derechos Humanos, fue el que puso los huevos en Tucumán para que se haga el juicio. Él sabía la historia de la película y me invitó para exhibirla. Se jugó. Fue una movida por pueblos, centros vecinales y barrios, se está haciendo un recorrido con el Cine Móvil.

¿Te acompañó el equipo?

– No. Se hizo todo muy rápido, fue un pedido especial. No había que hacer circo. La película muestra un hecho histórico y verdadero, es una tragicomedia; les dolió a los milicos que se los ponga en ridículo, imagináte que se lo ve a Bussi con una escoba. Ulises Dumont hizo de Bussi porque daba con el perfil y la cooperativa que formamos para la coproducción estuvo de acuerdo; Gianni Lunadei hizo del jefe de policía del milico. Entre el humor y la ridiculez hay una gran cuota de crueldad, no hay morbo en la película.

¿Cuál era el sentido de pasar la película?

– Hacer algo paralelo al juicio. La juventud no ha visto ni sabe, hay cierta indiferencia en algunos jóvenes, es como hacer una concientización.

Es muy fuerte interpretar a un genocida…

– Es un oficio impresionante, por eso lo hizo Dumont. “Tokichi” (Roberto Maehasi) hizo la escenografía, fue una puesta en escena. Estos tipos fueron a tocar a los desposeídos, a los desplazados pero a los que la gente les tenía afecto. Eran personajes pintorescos; la francesa (mujer del piloto), Pachequito que en la película se llama Machequito, el loco Perón… Y vinieron los milicos y afuera. La Redada ocurre porque Videla va a visitar la ciudad y Bussi decide “limpiarla”. Fue el 14 de julio de 1977, en el aniversario del Día de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Puso flores entre los rieles, en las vías, hizo tapiar las villas miserias y del lado visible pintó la bandera argentina, esto último está en la película. Bussi mandó construir esculturas de próceres en el parque. Esta parte la hace Rodolfo Fenoglio. Estaban tan mal hechas que se “chorreaban”, el milico pasaba al lado de Fenoglio y se desarmaba a su paso. Es real.

¿Creés que la sociedad reaccionó tarde contra Bussi?

– Bueno. Aquí tuvimos un Ulloa. Manejaban el discurso, vendían tranquilidad, decían que había estabilidad, manejaban la información, engañaban. Viste cómo fue la historia con el mundial de fútbol. Hoy hay otra mentalidad. Había censura. Cuando yo estudiaba el director de la ENERC era un brigadier: controlaban la política, la cultura y la economía. En democracia seguían controlando.

¿Cómo se recibió La redada en Tucumán?

– La gente se vio sorprendida. Hice una introducción y expliqué lo que hizo Bussi. Fijáte qué cosa del destino: la película se estrenó el 29 de agosto de 1991 en plena campaña del milico y ahora se reestrenó el 29 de agosto. Se dio un estreno simultáneo: Tucumán, Salta y Buenos Aires. Lo importante hoy es llevar la película al interior de Salta. Por aquella época se vio una semana en Tucumán porque la fuerza republicana metió bombas y amenazas y corrieron a los actores. El rodaje se hizo en 1987, fue muy complicado, estaban los carapintadas y la productora se frenó. Daniel Isa apoyó como productor asociado.
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Los medios de Buenos Aires desconocen lo que se hace, no nos tienen en cuenta. Por Canal 7 se transmitía el juicio, pasaban flashes…y la periodista Fanny Mandelbaum lamentaba que no se haya hecho nada al respecto, lo que pasa es que desconocen lo que ocurre en el interior. También hay una obra de teatro allí. La Redada está basada en un cuento del Teuco Castilla, con él preparamos el guión. Recuerdo a Antonio Yutronich, al Cuchi, a Icho Vaca, a Miro Barraza, a Víctor Ruiz, a Litto Nebbia…y estaba todo el espectro cultural de Salta.

¿Cuánto te costó la película?

– Costó 75 mil dólares. Muy barata. En esa época hacer una película costaba 500 mil dólares.

¿Cómo hiciste?

– La plata salió del Instituto Nacional de Cine que te da un crédito, un préstamo. Con las entradas se recupera una parte y con los espacios de TV que la exhiben.

¿Cómo conociste a Ulises Dumont?

– Daba con la talla del personaje. Lo conocí porque lo admiraba mucho. jpg_dumond.jpgFue una decisión del equipo convocarlo. También a Litto…

¿Cuánto te cobraron?

– Apoyaron y no cobraron nada. Eran pocos días de rodaje. Aceptaron. Lo tomaron como apoyo al cine independiente.

¿Cómo te fue en New York?

– Estuve en el Festival de Cine, en el International New York Film Festival. Vi excelente cine: “La llamita blanca” (Bolivia), “VIP” (cine guatemalteco), “El otro” (Argentina) y varias más. Pasaron “Pequeña Habana” en varios puntos de EE.UU. “Pequeña Habana” , que es mi documental sobre los enanos, estuvo en el Festival de Varsovia, la van a pasar en Francia en la Filmoteca de Niza en noviembre y antes en Buenos Aires, en octubre.

¿Viste La mujer sin cabeza?

– Todavía no. En los films de Martel hay que mirar desde qué punto de vista se cuenta la historia, quiénes son los protagonistas. Si bien muestra la decadencia de una clase social también hay que analizar el lugar que tienen los negritos. Pienso ir a verla en estos días…

¿Qué trabajos tenés en vista?

– Varios. Tengo ganas de hacer una historia de ficción sobre la muerte de Pelusa, desde un punto de vista místico, la historia de un imitador de Sandro que vive en La Puna, “Campo de prueba” del Teuco, todo depende del presupuesto… También quiero mostrar la historia de una pareja durante la crisis del 2001 ( Historias de amor en tiempos del cacerolazo ). Las películas corales son muy complicadas, La redada tiene 35 personajes, Cantando bajo la tierra tiene 30 y pico y la de los enanos, 12. Es más fácil tener al protagonista y al antagonista. Veremos el lado económico.

Escribía Tomás E. Martínez

“Ya pocos recuerdan lo que sucedió en Tucumán durante aquellas semanas de julio de 1991 veladas por la resignación y la incertidumbre. En vísperas de las elecciones, el triunfo de Bussi era seguro: las encuestas le adjudicaban el sesenta por ciento de los votos, veintidós puntos más que Ortega. Los partidarios del cantor echaron mano a todos los recursos del populismo: invocaron su infancia pobre de lustrador de zapatos y voceador de periódicos, su matrimonio fiel y feliz, sus éxitos como empresario en Miami. Nada de eso sirvió. Quien cambió el rumbo de los vientos electorales fue el entonces presidente Menem, cuando decidió trasladar los restos del autor de la Constitución Nacional, Juan Bautista Alberdi, desde la Recoleta hasta la plaza Independencia, resucitando así la pasión federalista de los tucumanos. Para los provincianos, la biografía de Alberdi sintetiza sus propias desgracias. El olvido, el ostracismo, la miseria, la desolación que padeció Alberdi en sus años finales, abandonado por los gobernantes de la orgullosa Buenos Aires, es como el propio destino de Tucumán: una historia de intrusiones y desgarramientos.

Hay una foto célebre de Menem, junto a un asombrado Palito Ortega, exponiendo el ataúd de Alberdi a la veneración de la muchedumbre sobre el balcón principal de la Casa de Gobierno. Fue entonces -acaban de contarme- cuando los jubilados y los campesinos tucumanos cayeron en la cuenta de que Bussi era nativo de Entre Ríos y que debía de pensar como los hombres de la pampa húmeda: con el corazón en el puerto y la boca abierta hacia el interior. Al mismo tiempo que sucedía la escena de los despojos de Alberdi, en Aguilares, Concepción y Monteros –las tres ciudades mayores, después de la capital- se exhibía una película llamada La redada , que refiere las desventuras de un centenar de mendigos a los que Bussi recogió de los asilos de Tucumán, hizo subir a un ómnibus y los soltó en los desiertos de Catamarca, una noche invernal de 1977, para que se los comieran los pumas o los derribara el hambre. Algunos de esos mendigos eran los andrajosos bufones de una sociedad en ruinas. Que Bussi los expulsara hacia la muerte fue como si hubiera incendiado el paisaje. Ningún tucumano podría haber hecho eso. Fue entonces, una semana antes de las elecciones, cuando los peones azucareros que iban a votar por el ex dictador advirtieron que Palito era como ellos: un “cabecita negra” nacido entre las malojas de Lules, con los pies en el barro. Al unísono repitieron que un tucumano sin experiencia de gobierno era preferible a un forastero probado. Y dieron vuelta a la historia”.

“A mediados de 1996, en un café del centro de Tucumán, dos amigos que también habían conocido a Pacheco me contaron que había muerto casi veinte años antes, en julio de 1977, durante una limpieza de mendigos ordenada por Bussi -gobernador militar de aquellos tiempos-, para exhibir las virtudes de su régimen ante el presidente de facto Jorge Rafael Videla, que visitaba entonces la provincia. Uno de los compañeros de infortunio había visto a Pacheco -me dijeron- caminar hacia la muerte, desesperado de sed, en dirección al salar de Pipanaco, muy lejos del descampado donde lo abandonaron.

La crueldad de la historia me acongojó y pregunté quién podía conocer detalles más certeros. “Ya nadie -me explicaron-, porque los que no perecieron en aquella travesía de infierno fueron muriendo de un modo más atroz cuando los trajeron de vuelta. Se convirtieron en parias. Nadie se atrevía a darles comida ni abrigo, por miedo a las represalias del dictador.” Me pareció que era un acto de justicia -aunque fuera tan sólo mi justicia- evocar a Pacheco en algún texto, para que su memoria no se perdiera, como tantas cosas.

La expulsión de los mendigos hacia Catamarca parecía formar parte de un saber popular común, pero para escribir sobre ellos decidí investigar mejor los hechos. No conocía entonces la innumerable serie de artículos anteriores en diarios y revistas de Buenos Aires, ni tenía tampoco noticia de que la historia estaba narrada en una película de Rolando Pardo, La redada , que se había estrenado en agosto de 1991 en un cine de la calle Lavalle, así como en una obra de teatro de Carlos Alsina, Limpieza , editada por Torres Agüero, en 1998.

Todas esas fuentes coincidían en atribuir la responsabilidad de la expulsión a Bussi, gobernador y comandante militar de Tucumán, que en 1977 disponía de un poder absoluto sobre su territorio”.

La redada (1991)

– Dirección: Rolando Pardo

– Guión adaptado: Rolando Pardo, Leopoldo Castilla

– Basado en: La redada (ensayo), de Leopoldo Teuco Castilla

– Protagonistas: Ulises Dumont , Gianni Lunadei, Litto Nebbia

– Sinopsis: El gobernador de Tucumán decide “limpiar la ciudad” ante la inminente visita del presidente argentino, por lo que arroja al desierto de Catamarca a un grupo de vagabundos y borrachos que “levantan” de la ciudad.

Drama social narrado con toques de humor, esta ópera prima de Rolando Pardo está basada en hechos reales ocurridos durante el gobierno de Antonio Bussi en Tucumán, en ocasión del régimen militar que vivió la Argentina entre 1976 y 1983.

La película cuenta con la participación de dos músicos populares de prestigio como Litto Nebbia y el “Cuchi” Leguizamón.

– Intérpretes:

Ulises Dumont, Gianni Lunadei, Litto Nebbia, Gabriel Rovito, Cuchi Leguizamón, Daniel Isa, Rolando Pardo, Jorge Hacker, Miro Barraza, Javier Velásquez, Clotilde Vitez, René Rodríguez, Baby Acosta, Edgar González, Delia Vargas, Raquel Herrero, Hicho Vaca, Juan Morata, Antonio Yutronich, Juan Ramón Vera, Horacio Guerra, Antonio Pérez, Víctor Jorge Ruiz, Marta Delgado, Rodolfo Fenoglio, Daniel Rivera.

– Equipo Técnico:

– Producción ejecutiva: Pablo Rovito

– Música: Cuchi Leguizamón

– Escenografía: Roberto Tokichi Maehashi

– Montaje: Oscar Gómez

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Notas relacionadas:

Cuba como usina de otra clase de cine

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-8142-2007-11-01.html

Rolando Pardo con proyectos: falta una decisión política seria

https://www.salta21.com/spip.php?article603&var_mode=calcul

La ley y la justicia

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=717783

Fotos: afiche de la película en portada; foto 2, el Cuchi Leguizamón y R. Pardo; foto 3, Ulises Dumont.

5 COMENTARIOS

  1. Rolando Pardo exhibió “La redada” durante el juicio a Bussi
    Hola, Rolando…Me llamo Fernando, y con mi grupo de teatro – Taller de Teatro de la UNSJ (lo de Universidad Nacional de San Juan está de adorno, pues nuestra realidad es la de cualquier grupo teatral independiente) – estamos llevando a escena “Limpieza”, la obra de Carlos Alsina basada en los hechos nefastos del ’77 en Tucumán…Y en el proceso de realización de la obra, nos enteramos de tu película, de la cual sólo pude ver algunos fragmentos, y lo que vi me ha entusiasmado muchísimo…Con mis compañeros hemos tratado de ubicar dónde se puede conseguir la película, pero no lo logramos. Así que queríamos saber si era posible comunicarnos con vos para enviarnos una copia, en las condiciones que vos veas, pues de verdad es que hacer esta obra nos atravesó emocionalmente de una manera poderosa, y sería un verdadero placer para nosotros poder disfrutar de tu visión cinematográfica acerca de la época nefasta de Bussi durante la dictadura militar…

    Espero tu respuesta. Un abrazo.

  2. Rolando Pardo exhibió “La redada” durante el juicio a Bussi
    me pareció muy oportuno y serio dicho reportaje.Estuve presente en dicho juicio como familiar de un desaparecido el DR.VICTOR J. NOÉ,salteño como yo. Vivo en Tucumán, y realmente no tenía idea de la proyección de la película.dónde se la puede conseguir ? la podríamos difundir ya q, coordino grupos de cultura?Esperando vuestra respuesta,los saludo muy cordialmente
    PERLÚ

      • Rolando Pardo exhibió “La redada” durante el juicio a Bussi
        Saludos! Mi tesis doctoral examina la representación de los locos en la literatura y el cine conosureño de la dictadura y de la postdictadura; actualmente estoy escribiendo el segundo capítulo, el cual incluye “La redada” (tanto el film como el cuento corto de Castilla). En todas las bibliotecas estadounidenses solo hay UNA copia de la película (en versión PAL) y me encantaría saber donde puedo conseguir una copia propia? Gracias por cualquier ayuda! Atentamente, BVF (bfranco@uci.edu)

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