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miércoles, diciembre 7, 2022

Un diálogo ausente

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La falta de federalismo que padece nuestro país está erosionando la convivencia pacífica entre las distintas regiones argentinas y condena inexorablemente a las provincias periféricas al subdesarrollo y a la pobreza, sin eufemismos.

Para arribar a una conclusión tan categórica y cruda, aunque simple y sin mayores estridencias coloquiales, basta con comparar en la práctica el primigenio régimen de coparticipación de impuestos instituido por la Ley 23.548 del año 1988, en donde se estableció una distribución entre la Nación del 42,34 % y las provincias del 54,66 %, con la proyección del actual sistema impositivo federal, en donde con suma preocupación puede verse que se reducirá la participación de las restantes jurisdicciones a tan sólo el 26 % de los recursos coparticipables, para atender las necesidades de sus postergadas poblaciones y ocasionando estimativamente un déficit provincial de 11 mil millones de pesos.

Demonizar la rentabilidad del campo, recurriendo a la peligrosa y poco ortodoxa estrategia de ideologizar el legítimo reclamo de los sectores rurales, con el solapado propósito de instalar en el escenario nacional un enfrentamiento entre “ricos” y “pobres”, constituye un acto de supina irresponsabilidad, en donde los desbordes que ya se avisoran entre manifestantes y adherentes al gobierno, pueden salirse de cauce y desembocar en actos de violencia que conculquen la paz social que los argentinos supimos rescatar.

Ha llegado la hora de la claudicación de mezquinos intereses, de obsecuencia cerril a las autoridades de turno, y, por parte de éstas, de actos de grandeza que la Patria demanda, aunque ello lleve implícita la voluntad de dar marcha atrás con políticas erróneas que asfixian el crecimiento genuino de sectores productivos del país, cuyos índices de desarrollo estén exentos de la tentación de sutiles manipulaciones políticas, sino que más bien reflejen testimonialmente la situación real y no ficta de una Nación que aspira desarrollarse en serio y no demagógicamente al abrigo de especulaciones de indisimulado corte electoralista.

Sólo el diálogo, la humildad franca y el compromiso cívico con el país, posibilitarán que las partes en conflicto encuentren los puntos de coincidencia que la sociedad reclama en su conjunto, en aras del engrandecimiento digno y sostenido de nuestra Nación.

Rodolfo Villalba Ovejero es abogado (Salta)

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