(Segunda nota). Mientras más de un centenar de alumnos están en una tarea que no se acaba nunca, aprender, sus maestros ensayan diariamente y preparan sus conciertos de la noche, por lo general con aforos superiores al 70%. Yo diría que la organización del Festival es un mecanismo bastante bien aceitado en el cual profesores, alumnos y conferencistas (me encuentro entre ellos) tienen todo lo que piden.
El pasado 15 de agosto en la antigua sala del Teatro Baralt en Maracaibo (Venezuela), el notable violinista Simón Gollo de apenas 28 años de edad, con sus cargos de fundador y director artístico, inauguró el IX Festival y Academia del Nuevo Mundo. Su discurso tuvo conceptos profundos y emotivos pero dijo algo que sería bueno extenderlo a todo el orbe: "El FANM es un medio más para mejorar la calidad de vida de los venezolanos".
Un concierto donde hubo aspectos destacables pero uno que sobresalió ante los demás: la sencillez del maestro, de un conductor que se siente cómodo en el lapso prerromántico hasta el posromanticismo y que además logra excelentes resultados con su natural afabilidad creando un clima de energía positiva con sus dirigidos.
Es el primer trabajo realizado por el maestro Petipa, entrado en años, con ese notable compositor musical que fue Chaikovsky. Ambos tomaron el cuento de Charles Perrault, funcionario y cortesano del Rey Sol Luis XIV escrito en pleno siglo XVII.
Una orquesta juvenil de integrantes de entre 18 a 25 años, nunca será igual que la Filarmónica de Berlín más allá de quien dirija. También en este aspecto hay notorias diferencias. No es lo mismo un conductor como Sir Simon Rattle que un joven que está haciendo sus primeras experiencias en este campo.
Ese tomar de la mano, ese mirar a los ojos de los visitantes, esa sonrisa emocionada del receptor del canto, hizo aparecer lágrimas en muchos ojos de los artistas y en muchos ojos del público que colmaba la Iglesia de San Alfonso.
Solamente la mezquindad intelectual de funcionarios anteriores a la actual administración, puede ser la explicación de que la mejor batuta de nuestro país, haya tardado nada menos que ocho años en venir a dirigir en Salta.
El maestro Lhez, aún con el riesgo de ser repetitivo tiene una gestualidad elegante pero no carente de firmeza. Conduce, en esta obra sin batuta, pero también transmite al oyente y esto hace aún más comprensible los pentagramas mozartianos.
Notable quinteto formado por Dino, su hermano Félix (saxo), los hijos de ambos José María (guitarra), Matías (bajo) y el excelente percusionista Horacio López. Numeroso público, la presencia del Dr. Juan Manuel Urtubey gobernador de la provincia y demás autoridades, se realizó este concierto de gala.
El notable nivel individual de los intérpretes encontró la flexibilidad necesaria para que el discurso sea de los dos protagonistas: Johannes Moser y Paula Peluso.